LABIO LEPORINO: Cuidados en bebés


El término popular “labio leporino” hace referencia a malformaciones de origen genético que se caracterizan por la presencia de una división en la mitad del paladar o del labio superior.

Durante las primeras semanas de un embrión dentro del vientre materno, los tejidos que darán forma al paladar y al labio se encuentran separados, pero con el paso del tiempo ambas regiones se fusionan para dar forma a la boca.

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Posiblemente los padres se sentirán deprimidos, avergonzados o enojados debido a que su bebé nació con labio leporino, y con frecuencia se percibe culpabilidad e incluso la idea de que se ha hecho algo equivocado

Hemos publicado anteriormente sobre este tema, pero el dia de hoy les daremos algunos consejos sobre los cuidado del niño con este padecimiento y las alternativas para su recuperación.

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Cuidados Especiales
  • A causa del labio fisurado, el niño tendrá dificultad para succionar y aumentar de peso, por lo que los médicos enseñarán a los padres la técnica para utilizar botellas o biberones especiales y otros instrumentos para alimentación, como una prótesis o paladar artificial para cerrar la abertura y posibilitar la provisión en tanto se realiza una cirugía que repare la malformación.
  • Los infantes con labio leporino o abertura en el paladar no muy ancha casi siempre pueden alimentarse del pecho de su madre, pero si ambos problemas se presentan será necesario emplear un chupón especial para proporcionar una fórmula láctea o la leche de la madre, procurando que el líquido entre a la boca en cantidades moderadas.
  • Los bebés con paladar hendido padecen más infecciones de oído que otros pequeños, ya que los fluidos y gérmenes entran al oído con más facilidad por la fisura en el interior de la boca; debido a esto, todos los niños con esta condición o con labio leporino deben someterse a exámenes de oídos muy a menudo, y a través de este seguimiento se determinará si requieren cirugía especial por un especialista en oídos, nariz y garganta (otorrinolaringólogo).
  • Estos infantes también deberán programar visitas al dentista con frecuencia, pues se encuentran más expuestos a picaduras o caries, además de problemas dentales diferentes a los de otros pequeños; tratamientos de fluoruro y lavado cuidadoso de dientes propiciarán notable disminución de problemas.
  • Por otra parte, los niños con esta condición pueden ser muy reservados y evitar a los miembros de familia y amigos, por lo que los padres deben dedicar todo el tiempo que puedan para cargar, hablar, abrazar y acariciar a su bebé; cuando el hijo crece y comienza a hacer amistades, es importante que los padres procuren un hogar seguro. Si los problemas al socializar son preocupantes, será necesario buscar ayuda de un psicólogo o psiquiatra.

La solución

Tan pronto como se haga el diagnóstico, el médico recomendará a los padres que recurran a especialistas en Otorrinolaringología, Ortodoncia, Psicología y Terapia del Habla, así como a cirujanos orales y plásticos, ya que estos problemas deben corregirse para permitir la adecuada alimentación y habla del infante.

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Por lo general, los médicos esperan a que el bebé alcance un peso de 5 kilogramos para realizar la intervención, aproximadamente a los 2 meses de edad en niños nacidos por un embarazo normal de 9 meses; cabe destacar que de no realizarse esta intervención, la dentición del pequeño será anormal y presentará problemas de malnutrición.

En sí, la operación consiste en unir los tejidos que no se fusionaron antes del nacimiento del bebé, y requiere un día de hospitalización. Pediatra y dentista deben vigilar el período posterior a la cirugía, tanto para supervisar que la masticación de los alimentos sea adecuada, que exista simetría en el rostro y se procure una buena alimentación que favorezca el desarrollo del niño.

Hay que aclarar que esta intervención no excluye las indicaciones de especialistas que asesoren al pequeño para la correcta pronunciación de las palabras ni la supervisión constante para evitar el riesgo de infecciones en nariz, garganta y oídos.

Por último, los padres con un niño con este problema no deben pensar que lo que les ocurre es producto de "algo" que han hecho mal, de modo que en lugar de culparse y predestinarse a la frustración busquen la asesoría adecuada para ayudar a su hijo a que lleve una vida normal.