PATOLOGÍA gingival frecuente en odontopediatría - Parte I

Durante la infancia, las enfermedades gingivales graves son poco frecuentes, pero debido a la erupción de las piezas dentales permanentes y a la exfoliación de las temporales, es común la existencia de gingivitis, en muchas ocasiones acentuada por una mala higiene oral.

Es muy importante el control de estas gingivitis para evitar su paso a periodontitis (de periodonto: estructuras que soportan las piezas dentales).

aftas
Las personas susceptibles, probablemente con marcadores inmunológicos específicos para esta enfermedad, pueden presentar además de la inflamación gingival, una pérdida del soporte óseo, en mayor o menor grado y movilidad de las piezas dentales.

La periodontitis es muy poco prevalente en niños, pero la importancia del cuadro clínico obliga a controlar todas las gingivitis para evitar su evolución a periodontitis (no todas las gingivitis evolucionan a periodontitis, tan solo una pequeña parte dependiendo de la susceptibilidad individual). El sistema inmunitario tiene un papel relevante en la patogenia de la periodontitis.

Pueden existir hiperplasias gingivales secundarias a fármacos, como: la hidantoína y la ciclosporina, y también en niños que llevan aparatos de ortodoncia, con mala higiene que produce una hipertrofia de las papilas interdentales y gingivorragias. Desaparecen con el cambio de medicación, si es posible en el primer caso, y con la mejora del control de la higiene buco dental en el segundo.

Estomatitis aftosa recidivante

Son muy frecuentes entre la población general, ya que del 40 al 60% de individuos en algún momento de su vida han presentado un brote de aftas (del griego aphtay, quemadura). En los niños, es la forma más común de úlceras orales. Se presenta con mayor frecuencia en el sexo femenino. Se denomina aftosis cuando el proceso, de mayor o menor intensidad, cursa con aftas (varias aftas). Y se denomina aftoide cuando las lesiones simulan a las aftas, pero su etiología, a diferencia de estas, es conocida y, por tanto, no verdaderas aftas, siendo producidas por agentes químicos (ácido acetil-salicílico, agentes cáusticos, antisépticos, etc.), por agentes biológicos (virus del herpes) o bien enfermedades sistémicas, como: hemopatías, déficits nutricionales y enfermedades auto­inmunes.

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Etiología

Se desconocen los factores etiológicos y se cree, en la actualidad, que su etiología es multifactorial, interviniendo unos factores predisponentes, factores inmunológicos y, en algunos casos, asociación con enfermedades sistémicas.

Factores predisponentes

• Factores genéticos: parece que podría ser debido a una herencia multifactorial o poligénica. Los pacientes con antecedentes familiares de aftosis recidivante desarrollan aftas a edades más tempranas y con clínica más severa.

• Alérgenos alimentarios: no se ha comprobado científicamente, pero sí que es cierto que muchos pacientes relacionan la toma de ciertos alimentos (frutas, tomates, chocolate, quesos, etc.) con la aparición de aftas, por lo que se consideraría un factor precipitante adicional, más que un factor etiológico.

• Ciclo menstrual: se ha relacionado con los niveles de estrógenos y progesterona en la fase menstrual o durante la ovulación, que aumentaría la susceptibilidad a la aparición de aftas, pero los estudios existentes no son concluyentes.

• Estrés: situaciones de ansiedad, nervios etc., pueden desencadenar brotes de aftas actuando como factor precipitante.

• Irritantes: traumas de la mucosa oral, manipulaciones dentales, cese del hábito de fumar, dentífricos y enjuagues dentales que contengan lauril sulfato sódico y determinados fármacos (aines, anticonvulsivantes, captopril y tiroxina), también pueden desencadenar un brote de aftas.


Factores inmunológicos

La mayoría de los estudios sugieren que es una enfermedad inflamatoria de las mucosas de etiología no infecciosa, produciéndose por una respuesta inmunológica local mediada por linfocitos T.

Enfermedades generales asociadas

Algunas enfermedades sistémicas cursan con aparición de aftas orales como:

• Síndrome de Behçet (aftas orales con ulceraciones genitales, lesiones cutáneas y oculares).

• Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, gastritis crónica atrófica(3) , neutropenia cíclica, síndrome de Reiter, síndrome de fiebre periódica (aftosis, faringitis y adenitis) y síndrome de Sweet o dermatosis neutrófila aguda febril.

• Alteraciones hematológicas, como: déficit de hierro, ácido fólico y vitamina B12, que pueden actuar como factores desencadenantes, y en donde se ve una mejoría de las recidivas del cuadro de aftas al suplementar los déficits.

• Déficit vitamínico: con disminuciones de B1, B2 y B6, que pueden tener efectos adversos en el sistema inmune y aumentar la aparición de aftas.

• Déficit de zinc: se experimentan mejorías al suplementar con zinc, probablemente debido al papel del zinc en la cicatrización de heridas y al mantenimiento de la integridad epitelial.




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