URGENCIAS : Infección de la mucosa oral en Odontopediatría

Las infecciones más frecuentes asientan en la encía y se denominan gingivitis. El origen de las gingivitis puede ser bacteriano, vírico o micótico.

La gingivitis bacteriana se caracteriza por la existencia de una encía enrojecida, edematosa y que sangra espontáneamente con el cepillado de los dientes. 

Pueden aparecer molestias más o menos intensas, pero normalmente no es un dolor importante, salvo en la gingivitis úlcero-necrotizante. 

mano-boca-pie

El germen más frecuentemente aislado es el Actynomices. Es muy frecuente en niños y adolescentes. El acúmulo de placa bacteriana supra y subgingival, por mala higiene, es el factor etiológico más importante. 

El tratamiento consiste en la eliminación de la placa dental en la clínica mediante curetaje y ultrasonido, así como en la enseñanza de técnicas de higiene bucal en el domicilio (cepillado correcto, uso de seda o microcepillos interdentales y pastillas reveladoras de placa). En casos de gingivitis importantes es útil el uso de sistemas de control químico de la placa mediante productos antisépticos en forma de colutorios, siendo el más eficaz la clorhexidina, en períodos de 10 días al mes. 

En la gingivitis ulcerativa-necrotizante se produce una necrosis del tejido blando pudiendo afectarse el hueso alveolar de soporte. Son raras en nuestro medio ya que en la etiología de estos procesos están implicadas la malnutrición y un bajo nivel de higiene oral, aunque también se pueden ver en procesos que cursan con inmunosupresión, como es el caso de niños con leucemia bajo tratamiento antineoplásico. 

La clínica se traduce en una destrucción de la arquitectura gingival, sobre todo en las zonas interdentales, con formación de cráteres de tejidos blandos en los que aparecen membranas grisáceas. La halitosis es un signo típico en las fases agudas.

Si la infección es más profunda y afecta a los tejidos óseos, el dolor es más intenso y aparece fiebre, malestar general y adenopatías cervicales. Los gérmenes más frecuentemente aislados son las espiroquetas. 

El tratamiento incluye el desbridamiento local de las zonas afectadas, el uso de antisépticos orales como la clorhexidina y antibióticos sistémicos, como penicilina y metronidazol.


En cuanto a la etiología vírica, son muchos los virus que pueden causar enfermedades con manifestaciones orales, cada uno de ellos con un cuadro clínico diferente. Las más frecuentes son: 

– Gingivoestomatitis herpética: aparece generalmente en la infancia temprana pero también en adolescentes, adultos jóvenes y pacientes con inmunodeficencias. El agente causal es el virus del herpes simple (VHS), generalmente el subtipo VHS-1. 

El período de incubación es de 2-20 días y la enfermedad comienza con fiebre, malestar general, artralgias, anorexia e inflamación de la mucosa oral. A los dos días aparecen lesiones vesiculares dolorosas en la boca, que pueden afectar a la región peribucal, paladar duro y blando, encía, lengua y labios. Se acompaña de adenopatías regionales dolorosas. Las vesículas rápidamente se ulceran y provocan un intenso dolor; la encía aparece edematosa y eritematosa, sangrando con facilidad al menor estímulo. 

El cuadro se resuelve totalmente en un período aproximado de 14 días. El diagnóstico de certeza se realiza por el aislamiento del virus y por el aumento de los niveles de anticuerpos contra el virus que se mantiene durante aproximadamente 6 semanas. 

El tratamiento es sintomático y consiste en la administración de antipiréticos y analgésicos para la fiebre y el dolor y el aislamiento del niño para evitar el contagio. No se deben administrar corticoides ni antibióticos a no ser que aparezcan signos específicos de infección secundaria.

– Infección secundaria por herpes: se produce por activación del herpes simple, actuando como posibles factores precipitantes el estrés, las radiaciones solares, el frío y cualquier situación que origine una disminución de las defensas.

Comienza con una sensación de ardor o dolor en labios, paladar o encías, posteriormente aparecen múltiples vesículas que se transforman rápidamente en pequeñas úlceras dolorosas. El tratamiento es sintomático, siendo el aciclovir el fármaco más eficaz, bien en forma tópica o sistémica, pero es fundamental su administración en las primeras horas de la infección.

El aciclovir oral (15 mg/kg/dosis), máximo 1 gramo/día durante 7 días, iniciado en las 72 horas después del comienzo de las lesiones, proporciona beneficios significativos en niños con gingivoestomatitis herpética primaria al disminuir el babeo, la tumefacción gingival, el dolor, las dificultades para comer y beber y la duración de las lesiones.

El tratamiento del herpes oral recurrente con aciclovir tiene un efecto limitado. La administración tópica de aciclovir para tratar el herpes oral puede disminuir la siembra vírica pero tiene poco efecto sobre los síntomas y no se recomienda.

– Varicela, producida por el virus varicelazoster (VZV). Las lesiones orales son muy frecuentes y semejantes a las de la piel. Tratamiento sintomático.

– Enfermedad mano-pie-boca, originada por el virus Coxsackie A 16. Se producen úlceras dolorosas precedidas por vesículas en manos, pies y mucosa oral. Tratamiento sintomático.

– Herpangina, infección producida por el virus Coxsackie A 2, 3, 4, 5, 6, 8 y 10. Se ve con más frecuencia en niños menores de 4 años. Se caracteriza por fiebre, malestar general, mialgias, dolor de garganta y disfagia. Posteriormente aparecen úlceras dolorosas en la pared posterior de la boca y faringe, haciendo así el diagnóstico diferencial con la gingivoestomatitis herpética, porque en esta la localización de las lesiones es en la parte anterior de la boca. El tratamiento es sintomático.

– Sarampión, cuyo virus ocasiona unas lesiones típicas y patognomónicas en la mucosa oral. Estas lesiones aparecen después de 2 días de un cuadro de fiebre y malestar general y consisten en la aparición de unas máculas en la mucosa yugal, pequeñas y eritematosas con un centro blanco necrótico, se denominan “manchas de Koplik” y preceden en uno o dos días a la aparición del exantema máculopapular característico de esta enfermedad.

– Los virus de la rubéola, citomegalovirus, virus de Epstein-Barr, paramixovirus, VIH, etc. son otros virus que pueden originar manifestaciones orales.

Por último, las infecciones micóticas pueden asentar en la cavidad oral. La más frecuente es la candidiasis oral. El hongo causante es la Candida albicans.

Son factores de riesgo para la aparición de esta infección la inmunosupresión, diabetes, antibioterapia prolongada y de amplio espectro, alimentación parenteral, pacientes portadores de prótesis dentarias, etc. Es asintomática y, como mucho, suele haber sensación de ardor al contacto con alimentos ácidos.


Existen diferentes formas clínicas:

– Pseudomembranosa (muguet oral). Es la forma más frecuente. Se trata de placas blancas de aspecto cremoso que asientan sobre una mucosa eritematosa, que se desprenden con facilidad con una gasa. Es muy frecuente en lactantes. Asientan en paladar, encía y mucosa yugal.
– Eritematosa o atrófica. Se caracteriza por área atróficas, lisas, eritematosas, de bordes mal delimitados. Se localizan con más frecuencia en mucosa lingual.
– Leucoplasia. Se trata de placas blancas que no se desprenden con una gasa, pero responden bien al tratamiento antifúngico prolongado. Hay que hacer el diagnóstico diferencial con la lesión premaligna de iguales características.
– Queilitis angular. Lesiones que asientan en las comisuras labiales y se ven favorecidas por la maceración local. Se trata de placas eritematosas, con fisuración y formación de costras superficiales acompañadas de quemazón y dolor con la apertura bucal. El diagnóstico se realiza por la anamnesis, la exploración física y el frotis de la superficie bucal. 

Tratamiento

 – Nistatina tópica = aplicaciones 4 veces/día durante un máximo de 14 días, manteniendo la aplicación hasta 48 h. tras la remisión de los síntomas.

- Recién nacidos: 100.000 u en cada aplicación.
- Niños menores de 1 año: 200.000 u en cada aplicación.
- Niños mayores de 1 año: 300.000-500.000 u en cada aplicación.

– Nistatina solución = 2,5-5 ml/2-4 veces día/24 h. (5 ml= 500.000 U) .
– Fluconazol = 6 mg/kg/24 h, durante 7-14 días. En neonatos, administrar cada 2-3 días.

Fuente : www.aeped.es
Autores : Urgencias bucodentales / Fernando Uribarri Zarranz, Guillermo Álvarez Calatayud, Eva Martín Olivera



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