CIRUGÍA BUCAL : Celulitis facial en odontopediatría

La piel y los tejidos blandos de la cara son asientos de procesos sépticos, pero esta zona del cuerpo adquiere importancia particular por su relación con determinadas estructuras anatómicas y funcionales de gran importancia, estas son: los ojos, la boca, fosas nasales, oídos y otras estructuras, que, además de imprimirles determinadas características, le imponen un pronóstico grave. 

Celulitis odontógena 

La celulitis facial se presenta en cualquier edad, pero en los niños adquieren con frecuencia características propias, influye sin duda el hecho de que, en los infantes, los procesos sépticos se difunden con mayor rapidez debido a la amplitud de los espacios medulares del hueso; además, de forma inmediata, hay toma del estado general por las características del metabolismo de ellos, el desarrollo gradual de la inmunidad e hipersensibilidad, lo que en conjunto produce una marcada deshidratación. 

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Es por esto que la celulitis facial en el niño se considera de mayor gravedad que en el adulto, y tienen siempre criterio de ingreso hospitalario. La gran mayoría de las infecciones bacterianas de los maxilares son de origen odontógeno, las que se manifiestan de forma muy diferente con una escala variable del cuadro clínico; desde los procesos inocuos bien delimitados, hasta los progresivos y difusos, que pueden desarrollar complicaciones que lleven al paciente a un estado crítico con peligro, incluso para la vida. 

Causa 

En los niños los procesos sépticos odontógenos se deben con mayor frecuencia a la caries dental, debido a que el infante no ha adquirido conciencia de la importancia de la higiene bucal. También se puede ocasionar en menor escala por fractura dentaria con afectación de la pulpa, traumatismos, tratamientos estomatológicos incorrectos, infecciones posquirúrgicas, restos radiculares y accidentes eruptivos. 

Aunque aún no está claro cuáles son los microorganismos causales y cuáles agentes de infección secundaria, los que con mayor frecuencia se han encontrado son: aerobios como: estafilococos dorado y blanco, estreptococos piógenos y enterococos; anarobios como estreptococos B, fusobacterias y peptococos. 


Características clínicas 

Se caracteriza por aumento de volumen difuso que involucra más de una región anatómica, lo cual provoca una marcada asimetría facial. La consistencia varía desde blanda y fluctuante hasta dura y leñosa, en dependencia de la severidad de la infección; la piel de la zona está lisa, brillante, hipertérmica, enrojecida, y hay presencia de dolor que por lo general es intenso e insoportable. 

Puede existir halitosis, trismos, disfagia y dificultad a la respiración y a la masticación. El paciente, además, puede alcanzar fiebre alta, tener adenopatías regionales, anorexia y cefalea, tensión arterial elevada, así como la frecuencia cardíaca y respiratoria. 

En los exámenes de laboratorio se observa que el recuento leucocitario está aumentado con elevado número de polimorfonucleares y células jóvenes (desviación hacia la izquierda); la eritrosedimentación es elevada y puede existir desequilibrio electrolítico. 

Tratamiento 

Los pacientes de edad infantil que presentan celulitis facial deben ser atendidos en el segundo nivel de atención y con criterio de ingreso.  

Una vez ingresados se debe dar los pasos siguientes: 

1. Confeccionar la historia clínica. 
2. Realizar análisis complementarios fundamentales como: Hemograma. Leucograma con diferencial. Eritrosedimentación. 
3. Canalizar una vena para establecer hidratación de sostén, se utiliza en específico 3 tipos de disoluciones: Disolución glucofisiológica. Dextrosa a 5 %. Disolución salina. 

De estas 3 disoluciones la más recomendable es la glucofisiológica, por la conveniencia de que se le administra glucosa y cloruro de sodio. Queda solo añadir a la disolución potasio (2 mL por cada 100 mL de disolución) después que el paciente orine. 

Esta disolución se debe suministrar 1000 mL en 24 h para satisfacer las necesidades de hidratación y metabólicas, y se emplea la escala siguiente: 500 mL por 12 h / 250 mL por 6 h / 125 mL por 3 h / A 24 gotas/min 


4. Antibioticoterapia: Se le suministra el antibiótico por vía intravenosa, teniendo en cuenta que la dosis debe calcularse por kilogramo de peso; cada antibiótico en sus especificaciones plantea la dosis mínima y máxima: 

a. Penicilina G sódica: 50 000 a 250 000 U/kg/día, en 4 dosis por vía i.v., según la severidad de la lesión. b. Penicilina rapilenta: 25 000 a 50 000 Ud/kg/día, de 1 a 2 dosis por vía i.m. c. Cefazolina: 25 a 50 mg/kg/día, cada 6 u 8 h. Dosis máxima: 100 mg/kg/día, por vía i.v. o i.m. d. Cefatoxina: 100 a 150 mg/kg/día, dividida en 2 o 4 dosis; se puede incrementar a 200 mg/kg/día, si es necesario por vía i.v. o i.m. e. Estos son los antibióticos más utilizados aunque existe gran cantidad de estos, es recomendable antes de su utilización consultar el Formulario nacional de medicamentos. 

5. Indicar termoterapia. Fomentos húmedos tibios de disolución salina, así como buches el mayor tiempo posible. 
6.  Control de la temperatura, ya que una temperatura elevada mantenida por encima de 38 ºC, produce convulsiones, lo que puede dejar secuelas cerebrales que se traducen posteriormente como foco epiléptico. 
7. Incisión y drenaje. Una vez que esté fluctuante la región y localizada la infección, se impone la incisión y drenaje; en algunas ocasiones hay que realizarla bajo anestesia general, momento que se aprovecha para eliminar la causa, si esta es un diente incurable o resto radicular. 
8.  Dieta. Acorde al grado de impotencia funcional que presente. El pronóstico siempre debe ser de grave o de cuidado. 

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Cirugía Maxilofacial Pediátrica