EMERGENCIA : Traumatismos dentarios en la infancia

Aunque en la actualidad los traumatismos dentales son la segunda causa de demanda de atención dental en niños tras la caries, muy posiblemente en un futuro no muy lejano, y a tenor de las estadísticas, pase a ser el primer problema dentario. 

El traumatismo es doloroso y los niños tienen diferentes formas de demostrar este dolor. En los bebés puede manifestarse como imposibilidad de succión o rechazo al alimento. 

traumatismo-dental

Cuando el nervio queda expuesto, hay una sensibilidad aumentada al frío, calor y roce de los alimentos. El tratamiento de la lesión mejora los síntomas. 

En la mayoría de los casos, los traumatismos pueden producir heridas en la cara y/o labios que deben tratarse correctamente. 

Además, se deben adoptar las medidas higiénicas pertinentes y prescribir antibióticos y analgésicos, aparte de la recomendación de dieta blanda durante los días posteriores al golpe. Es importante igualmente la observación del calendario vacunal del niño. 

Clasificación de las lesiones dentarias. Protocolo de actuación 

Fractura 

Se define como la rotura de un fragmento del diente, que puede ser de distinto grado. Según la extensión de la parte fracturada, afectarán al esmalte o al esmalte y la dentina; estas últimas se consideran complicadas cuando afectan al nervio y no complicadas cuando éste no se ve afectado. En dentición temporal no se debe reconstruir el fragmento roto, bastará con suavizar los bordes de la fractura para que no dañen los tejidos blandos circundantes. 

Puede producirse una serie de secuelas, como el cambio de color desde el amarillo hasta el negro, la movilidad del diente y/o la formación de un flemón, que pueden aparecer inmediatamente tras el traumatismo o mucho tiempo después, de lo que se debe advertir a los padres. En estas ocasiones el tratamiento indicado es la extracción del diente temporal. 

Los traumatismos en dentición temporal pueden afectar al diente permanente en formación, íntimamente unido al temporal desde el nacimiento. En este caso las secuelas, como cambio de color, adelgazamiento, pérdida del esmalte o posición anómala del diente permanente o retraso en la erupción, aparecerán en el momento de la salida del diente permanente (alrededor de los 6-7 años).

En dentición permanente las fracturas se deben reconstruir. Si el fragmento roto se recupera, lo mejor es acudir al odontólogo cuanto antes para poder pegar el trozo. Las nuevas resinas compuestas, cuyas cualidades de adhesión han mejorado considerablemente en los últimos años, permiten que esta clase de restauraciones se haga con una perfección y limpieza sin precedentes. Las radiografías indicarán si existe lesión en la raíz dentaria y/o el ligamento. 


Luxación 

Consiste en el desplazamiento del diente dentro de su propio alveolo, con aumento de su movilidad sin que se produzca su salida. 

Según la dirección del desplazamiento será intrusiva, extrusiva o lateral. En dentición temporal se debe esperar a la reerupción espontánea del diente. 

En las luxaciones pueden aparecer las mismas secuelas que en las fracturas dentarias sobre el diente temporal y sobre el permanente, mientras que en dentición permanente se debe fijar el diente luxado a los dientes vecinos para disminuir su movilidad y examinarlo periódicamente mediante radiografías de control. Con posterioridad se puede recolocar mediante fuerzas ortodóncicas si ha quedado desplazado. 

Avulsión 

Se define como la salida completa del diente de su alveolo con una fractura completa del paquete vasculonervioso. En dentición temporal no se debe reimplantar o recolocar el diente en su alveolo para no dañar el diente definitivo en la maniobra pero, como en ocasiones estos traumatismos ocurren en edades tempranas, en estos casos se debe reponer mediante una prótesis el diente o dientes perdidos con el objetivo de que el niño recupere las funciones de fonación, masticación y la estética adecuada a su edad, así como mantener el espacio para la erupción del diente permanente más tarde. 


En dentición permanente sí se debe reimplantar, y es crucial el tiempo transcurrido entre el traumatismo y el reimplante, así como el medio de transporte del diente avulsionado. El diente debe transportarse en un recipiente con leche, solución salina, agua e incluso saliva del traumatizado. 

Lo ideal es reemplazarlo inmediatamente en su alveolo en un plazo de 30 min, ya que la exposición al aire seca las fibras del ligamento alveolodental y de la pulpa o nervio; de ahí que haya que introducirlo en un medio fisiológico húmedo adaptado. 

Incluso 2 o 3 h después del accidente, la reimplantación puede continuar siendo útil si el diente ha estado bien conservado, aunque el pronóstico siempre será menos favorable. 


°apcontinuada.com 
°Asociación Española de Pediatría 
°Vanessa Paredes, Carlos Paredes