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Herpes primario en bebés


¿Usted ha visto alguna vez en su bebé ampollas o vejigas por toda la boca, con fiebre y malestar? Eso es provocado por un virus muy común, conocido como el “herpes primario”.

El herpes es altamente contagioso, se contagia directamente por saliva. Es muy común verlo antes de 10 años. Generalmente, los bebés están en protección de los anticuerpos de la madre aproximadamente hasta los 6-7 meses de edad y después de esa edad son más propensos a ser contagiados.

El herpes primario puede producir dolor, inflamación e irritación de las encías, aumentado la cantidad de saliva y ampollas (1-3mm llenas de líquido blanquecino) dolorosas por todo el tejido suave de la boca.

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Dificultando su alimentación debido a todas estas incomodidades. Cuando una de las ampollas se revienta deja partes muy delicadas que tardaran en días en sanar.

También conlleva fiebre, dolor de cabeza e inflamación de las glándulas linfáticas. Todo este proceso tarda aproximadamente de una 7 a 14 días en sanar, cuando el ciclo del virus haya concluido.

En el primer momento en que aparecen los síntomas es recomendable consultar al odontopediatría o pediatra. El herpes primario no es una enfermedad grave, pero debe ser manejado adecuadamente y ayudarlo en reducir sus incomodidades para que no sean prolongados.

Las recomendaciones incluyen reposo total en cama, hidratarlo con muchos liquido fríos (no jugos ácidos como el jugo de uva o melocotón), dieta suave (puré de papa, camote, yuca, tiquizque).

Existe la posibilidad de que el bebé no acepte tomar líquido debido al malestar, ofrécele helados no ácidos o pedacitos de hielo. Recuerde mantenerlos muy hidratados debido a la fiebre.

Todo medicamento tal como el acetaminofén o Aciclovir es altamente recomendado, antes que sea consultado con el odontopediatra o pediatra para la dosis adecuada.

Muy importante, nunca utilice cremas que contengan esteroides, ya que puede empeorar o ayudar a esparcir a demás áreas. Así mismo es de relevancia que el bebé esté alejado de otros niños o niñas para evitar propagar el virus. Además, no compartir los cubiertos ni la comida con otras personas.

Una vez que el herpes haya entrado al cuerpo, el virus no desaparecerá aun sin padecer los síntomas, se volverá portador del virus.

En situaciones de estrés, fatiga, lesiones en boca o quemaduras por el sol pueden reactivar al virus, conocido como herpes recurrente. En algunos casos no vuelven a reaparecer.

En estos momentos tan agobiantes el mejor tratamiento es su compañía y una cubeta de helados.

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Dra. Eliza Rodríguez Cheng
Odontóloga/Odontopediatra

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