¿Cómo debe ser la higiene bucal del bebé?


Es fundamental que nuestros hijos adquieran buenos hábitos en la higiene dental.

Enseñar a los niños a cepillarse los dientes y conseguir que se convierta en un hábito diario, es responsabilidad de los papás.

Probablemente, al principio cometerán errores, por lo que aunque tu pequeño se lave solito los dientes, tendrás después que repasarlo y cepillarlo nuevamente para evitar que quede incompleta la limpieza bucal.

Se puede comenzar con técnicas de higiene bucal desde antes de que salgan los dientes, cuando el niño es un bebé: desde el nacimiento y hasta la erupción de los primeros dientes (alrededor del año), limpiando la boca y las encías con una gasa humedecida en agua o con un dedal de silicona, una vez al día, con la intención de crear hábito más que necesidad higiénica.

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Cuando aparezcan los primeros dientes de leche (6 a 9 meses), ya empieza a tener importancia la prevención de caries y es recomendable utilizar un cepillo de dientes infantil humedecido en agua, de filamentos redondos y cabezal pequeño, adecuado al tamaño de la boca, o simplemente con una varilla de algodón humedecido.

Desde los 2 años se puede incorporar el uso de dentríficos infantiles fluorados (400 a 500 ppm de fluor) con una porción no mayor a una arveja. A partir de los 6 años, ya pueden usar pasta de adultos (1.000 a 1.500 ppm de fluor) siempre en pequeñas cantidades.

Los padres tenemos que realizar la limpieza hasta que nuestros hijos sean capaces de cepillarse por sí solos. Y, aunque puedan hacerlo de manera independiente, es necesario estar presentes para supervisar el proceso.

Lo ideal es que empiecen ellos solos, para que se acostumbren a hacerlo ellos mismos, y que los padres repasemos después y hagamos un cepillado final.

Algunos consejos para que tu hijo aprenda a lavarse los dientes:

• Cómprale un cepillo infantil, con cerdas suaves que lleven algún monito, para que así despiertes su interés.

• Enséñale a limpiarse los dientes al mismo tiempo que tú lo haces. Sigue siempre el mismo orden, sin olvidar la parte externa, interna y horizontal.

• Si quiere dejar la tarea a medias porque se aburre cepillándose, proponle un pacto: si él se cepilla los dientes, le leerás un cuento mientras lo hace, pero no podrá terminar hasta que no acabes de leer la historia.

• Es conveniente que un adulto supervise siempre el cepillado.

• Acostumbra a tu hijo a que no coma nada después de cepillarse.

sochipe.cl
Sociedad Chilena de Pediatría - Diario Mi Hijo



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